Cómo elegir un TPV para tu tienda o restaurante

Un TPV (terminal punto de venta) no es un solo aparato: es un conjunto de piezas —pantalla, impresora de tickets, cajón, lector de códigos— que tienen que funcionar a la vez, durante muchas horas y delante de los clientes. Una tienda de barrio, un bar con terraza y una cadena de restauración necesitan cosas muy distintas. Comprar sin tener claro el uso suele terminar con una pantalla lenta, un ticket que se borra o un cajón que no abre. Esta guía repasa cada pieza y los criterios que cambian de un negocio a otro. Si quieres ver el conjunto, empieza por el catálogo de TPV y puntos de venta.

Qué incluye un punto de venta completo

Antes de comparar modelos, enumera qué piezas necesitas realmente:

  • Terminal táctil: la pantalla con la que se cobra y se gestionan pedidos.
  • Impresora de tickets: para el comprobante del cliente y, en restauración, para las comandas.
  • Cajón portamonedas: en muchos montajes se conecta a la impresora, que le envía la orden de apertura.
  • Lector de códigos de barras: imprescindible si vendes referencias con código.
  • Pantalla para el cliente: opcional, útil para mostrar importes en mostrador.
  • Datáfono: suele ser un equipo aparte, que en algunos casos se integra con el software de caja. Confírmalo con tu entidad y tu proveedor de software.

Los equipos: terminal, impresora y lector

El terminal táctil: la pieza que más se usa

Es el elemento sobre el que trabajan el cajero o el camarero durante toda la jornada, así que merece atención. La gama de terminales táctiles incluye equipos todo en uno, monitores táctiles que se conectan a un ordenador y soluciones modulares. Fabricantes especializados en pantallas táctiles, como Elo, ofrecen varias opciones de tamaño y formato. Fíjate en estos puntos:

  • Tamaño: unas 15 pulgadas son habituales en mostrador; los espacios reducidos admiten pantallas menores y los puestos con mucha información, otras mayores.
  • Tecnología táctil: la capacitiva proyectada funciona como la de un teléfono, admite varios toques y tiene una superficie plana fácil de limpiar. La resistiva responde a la presión y puede utilizarse con guantes o lápiz.
  • Diseño: un chasis sin ventilador y un frontal plano aguantan más tiempo el polvo y los líquidos; mira el grado de protección (IP) de la ficha técnica.
  • Sistema operativo y potencia: debe ser el que exija tu software de caja; si lo desconoces, pregúntalo antes de comprar.
  • Puertos: USB, Ethernet, serie y salida de cajón para conectar impresora, lector y periféricos sin adaptadores.

La impresora de tickets

Las impresoras de tickets para punto de venta son térmicas directas: imprimen sobre papel sensible al calor, sin tinta ni cinta. Las gamas de fabricantes como Epson y Star Micronics incluyen equipos para mostrador y para cocina. Los criterios que más pesan son:

  • Ancho de papel: 80 mm es lo habitual en mostrador y en cocina; 58 mm se emplea cuando hay poco espacio o en equipos portátiles.
  • Velocidad y cortador automático: importantes cuando hay colas o muchas comandas seguidas.
  • Conexión: USB para un solo puesto; Ethernet para compartir una impresora de cocina o barra entre varios puestos; Bluetooth o Wi-Fi para tabletas y camareros con terminal móvil.
  • Entorno de cocina: el vapor y el calor pueden oscurecer el papel térmico, por lo que algunas cocinas usan impresoras de impacto (matriz de puntos), cuyo ticket no se altera con el calor.

Lectores de códigos de barras

Un buen lector de códigos de barras acelera la caja y reduce los errores de tecleo. En tiendas, farmacias o parafarmacias suele bastar un lector de sobremesa o de mano. Si además necesitas leer códigos QR, como cupones o tarjetas de fidelización en el móvil del cliente, elige un lector 2D, que interpreta tanto códigos lineales como bidimensionales. Para mostradores grandes o carros de cobro, la conexión inalámbrica evita cables en medio.

Tienda y restaurante: qué cambia

Comercio

La prioridad es la velocidad en caja y la precisión: un catálogo amplio de referencias con código de barras, lectura rápida, gestión de devoluciones y, a menudo, conexión con balanza o con la impresora de etiquetas para estanterías. El espacio de mostrador suele ser limitado, por lo que los equipos compactos y el cableado ordenado importan.

Restauración

Aquí pesa más la resistencia: salpicaduras, vapor, grasa y limpieza frecuente. Son útiles las pantallas con frontal sellado y los equipos sin ventilador. También cuenta la organización del servicio: comandas que llegan a cocina y barra por impresora en red o por pantalla, terminales móviles en sala, división de cuentas y gestión de mesas. Lo normal es conectar cocina y barra por cable de red, que es más estable que la conexión inalámbrica en entornos con muchos equipos y paredes de por medio.

Software y normativa

El hardware debe ser compatible con el programa de caja: revisa el sistema operativo, los controladores de la impresora y los puertos que exige. Además, el software de facturación debe cumplir la normativa española vigente en materia de sistemas informáticos de facturación y prevención del fraude; esa responsabilidad corresponde al programa y a su fabricante, no al terminal. Pregunta a tu proveedor de software y a tu asesor fiscal qué requisitos debe cumplir tu negocio.

Errores frecuentes

  • Elegir el hardware antes que el software. Lo prudente es decidir primero el programa de caja y después los equipos compatibles.
  • Olvidar el cajón y la impresora. Un cajón que se conecta por la impresora exige que ambos sean compatibles entre sí.
  • Poner papel térmico en una cocina con calor intenso. El ticket se oscurece y deja de leerse.
  • Quedarse corto con los puertos. Sumar lector, impresora, pantalla de cliente y cajón agota las conexiones del terminal más rápido de lo que parece.
  • No pensar en la limpieza. Una pantalla con huecos y rendijas acumula suciedad y es más difícil de mantener.
  • Ignorar la red. Con varias impresoras y terminales, conviene una red cableada y bien dimensionada.

Resumen

  • Un TPV es un conjunto: terminal, impresora, cajón, lector y software deben encajar entre sí.
  • El terminal táctil se elige por tamaño, tecnología táctil, resistencia al entorno y compatibilidad con el software.
  • Impresora térmica de 80 mm en mostrador y cocina; de impacto si el calor oscurece el papel; conexión de red para varios puestos.
  • Un lector 2D cubre códigos de barras y códigos QR.
  • En restauración pesa la resistencia a líquidos y la comunicación entre sala, cocina y barra; en comercio, la velocidad de caja.